Friday, March 23, 2018

La Rosa Blanca por una Segunda República

Entrevista al excongresista cubanoamericano Lincoln Díaz-Balart.

Por: Yoaxis Marcheco Suárez
https://islainterior.blogspot.com/2018/03/la-rosa-blanca-por-una-segunda-republica.html

(Deseamos una Cuba sin perseguidores ni perseguidos, sin vencedores ni vencidos, sin vetos ni discriminaciones, sin odios ni rencores.)

http://www.larosablanca.org


Converso con Lincoln Rafael Díaz-Balart y Caballero , cubano americano que ha hecho historia en la política de los Estados Unidos y en especial del sur de la Florida, actualmente se desempeña como Abogado, consultor y defensor de los derechos humanos. Lincoln es uno de los hombres más odiados y temidos por el régimen comunista que impera en Cuba desde hace seis décadas, la maquinaria castrista lo ha acusado de genocida y mafioso por sus acciones en pro de la Ley Helms Burton y esa ha sido la propaganda que le han transmitido al pueblo de Cuba a través de los medios oficiales, pero esos insultos lejos de molestarlo, lo halagan: “Los ataques de la tiranía y de los que coadyuvan a los intereses de la tiranía en el exterior, realmente no me molestan. En realidad, constituyen un honor para mí”. Comenzar nuestro diálogo hablando de su progenitor, Rafael Díaz-Balart Gutiérrez (RDB), se impone, a Lincoln el talento para los asuntos políticos le viene de su padre, de quien también le viene la devoción por Cuba.

Y-   Hablemos de tu padre y de su carrera política en Cuba.

LDB- Mi padre, Rafael L. Diaz-Balart Gutierrez, (RDB), fue Representante a la Cámara de Representantes de Cuba y Líder de la Mayoría en dicha cámara, entre 1954 y 1958. Aunque fue electo al Senado en 1958. RDB no pudo tomar posesión de ese cargo, ya que el comienzo de la nueva legislatura estaba previsto para el 24 de febrero de 1959 y Castro tomó el poder el primero de enero.

Y- Vayamos a la relación cercana de tu padre con Fidel Castro, ¿pudo la agudeza política de RDB percibir las intenciones del futuro dictador?

LDB- RDB conocía muy bien a Fidel Castro, desde que ambos comenzaron sus estudios en la facultad de derecho de la Universidad de La Habana en 1945. RDB conocía de primera mano que Fidel Castro era un admirador de Adolf Hitler, Benito Mussolini, y José Antonio Primo de Rivera. Algunos de los maestros de Fidel Castro en el Colegio de Belén (Jesuita) de Cuba habían sido partidarios del dictador español Francisco Franco y le transmitieron la ideología fascista a Fidel Castro. Al perder la guerra los nazi-fascistas en 1945, la única ideología que quedaba en el mundo (con posibilidad de llegar al poder) con la cual se podía establecer el totalitarismo, era el comunismo. La superpotencia soviética (la URSS) lideraba el movimiento comunista en el mundo. Por eso, cuando llegó al poder en Cuba, Fidel Castro se alineó con la Unión Soviética.

Y- ¿Y el hermano?

LDB- El caso de Raúl Castro fue diferente. Él fue enviado a tomar un curso en la entonces Checoslovaquia por amigos comunistas de Fidel Castro en la universidad, cuando Raúl Castro era un adolescente, y él sí se convirtió en un marxista-leninista convencido.

Y - Entonces no sería sorpresa para tu padre que Fidel Castro, el 26 de julio de 1953, dirigiera el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba al frente de un grupo de jóvenes que lo seguían. Por esta causa Castro fue condenado a años de prisión que no cumplió gracias a una amnistía, RDB no dejó de advertir las consecuencias que traería la medida, ¿Por qué no lo escucharon?

LDB- RDB hizo todo lo que pudo – pública y privadamente – por evitar la amnistía de los Castro en 1955. Mi padre consideraba a esa amnistía (a menos de dos años de ser condenado Fidel Castro a 15 años de prisión por el sangriento ataque al Cuartel Moncada, que resultó en las trágicas muertes de múltiples soldados y atacantes) como una afrenta al poder judicial (Castro había sido condenado por un tribunal civil) y a las fuerzas armadas. Pero la opinión pública de Cuba había sido movilizada en favor de la amnistía (a pesar del golpe de estado en 1952, Cuba disfrutaba de una sociedad civil muy vigorosa, con múltiples partidos políticos, y una prensa radial y escrita muy dinámicas). Al joven RDB (que fue electo líder parlamentario en 1954 a los 28 años de edad) le decían que su problema con Fidel Castro era “personal” porque Castro era su cuñado; lo cual no era verdad. El “problema” de RDB con Fidel Castro estaba basado en el hecho de que RDB conocía muy bien a Fidel Castro y sabía que, si llegaba al poder, Castro instauraría una brutal tiranía y destruiría a Cuba. Sin duda, al joven RDB, no se le escuchó.

Y- Podríamos pensar que el posterior triunfo de Castro se debió en alguna medida a que las alertas de tu padre no fueron tomadas en cuenta.

LDB- Si a Fidel Castro no lo hubieran amnistiado en 1955, la historia de Cuba hubiera sido diferente. No sabemos exactamente qué rumbo hubiera tomado la historia, pero la toma del poder total, con violencia, en 1959, por Castro, no hubiera ocurrido.

Y- Pero, tal vez la Sociedad Civil de aquel momento vio en Castro al hombre que restablecería el hilo democrático que Batista había roto con el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952.

LDB-A mí me impresiona lo poco conocido que es el hecho de que Batista convocó elecciones en 1954 (donde, a pesar de haber ido a la abstención, la oposición ganó múltiples escaños en el Congreso), y también en 1958, donde ya había una situación de guerra civil de facto en Cuba y la participación electoral fue muy baja. También es ignorado por la historiografía cubana, tanto la de la tiranía como en el exilio, que el mandato de Batista terminaba el 24 de febrero de 1959, y que Rivero Agüero (el ganador de las difíciles elecciones de noviembre de 1958) había anunciado que convocaría nuevas elecciones.

Y- O sea que,  por hacer oídos sordos una vez más a las advertencias de RDB, los cubanos llevaron al poder al hombre equivocado.

LDB- No hay suficiente espacio aquí para profundizar adecuadamente sobre lo que RDB llamaba “el suicidio colectivo” de enero de 1959, pero creo que es importante que los cubanos sepan que la tragedia nacional causada por Castro no era necesaria; existían otras formas de salir de la crisis cubana de los 1950 que no hubieran conllevado a la destrucción de Cuba.

Y-   Fue en medio de todos esos debates políticos que naciste en Cuba en el año 1954. ¿Qué recuerdos atesoras?

LDB- Mis memorias de Cuba son pocas, pero recuerdo que fueron tiempos de extraordinaria tensión. Mi padre tenía un programa radial nacional diario en el cual él atacaba fuertemente a Fidel Castro y su grupo, que se encontraban en las montañas de la Sierra Maestra en el Oriente de Cuba. Castro y sus seguidores querían matar a mi padre.

Y – ¿Y la familia?

LDB- Sentí el amor incondicional de mis padres desde el momento que nací. Rafael Diaz-Balart Gutiérrez e Hilda Caballero Brunet fueron padres con un infinito amor por sus hijos. Siempre estuvieron “de mi lado”, como también lo estuvieron para mis tres hermanos (Rafael, mi hermano mayor, nació en Cuba, y José y Mario, los menores, nacieron en Estados Unidos). De Hilda y Rafael aprendí el amor por Cuba y su historia – por la República – que nunca me ha faltado.

Y- No estaban en Cuba el 1 de enero de 1959.

LDB- Salimos de Cuba el 20 de diciembre de 1958 con planes de regresar tres semanas después, pero nunca he podido regresar. Salí junto con mis padres, mi hermano mayor y con Rolando Amador, el socio de bufete de abogados de mi padre. Estábamos en París durante esos días, ya que Rolando y mi padre tenían previstas reuniones en los primeros días de enero en la capital francesa. Ellos estaban trabajando en la creación de una flota nacional de barcos de pasajeros y ya habían logrado el financiamiento para la construcción de los primeros dos barcos “cruceros”, en Francia. La flota nacional de barcos de pasajeros cubanos, una nueva industria, basada en Cuba, hubiera sido una extraordinaria fuente de empleo para los cubanos en décadas subsiguientes.

Y- ¿Qué habría pasado de haber estado tu familia en Cuba el 1 de enero de 1959?

LDB- Varios de los ayudantes de mi padre fueron asesinados el primero de enero, en sus casas, por seguidores de Castro. Sin duda hubiera sido horroroso si mi familia hubiera estado en Cuba el primero de enero.

Y- ¿Dónde se asentaron?

LDB- Después de salir de Cuba, vivimos en Nueva York durante casi dos años antes de mudarnos al Sur de la Florida, donde vivimos durante tres años antes de mudarnos a España, en 1963.

Y – La vida en el Exilio trajo nuevos retos para la carrera política de tu padre, de ahí la creación de la primera organización anticastrista.

LDB- En Cuba: Intrahistoria. Una Lucha Sin Tregua, mi padre escribió:

“En 1960 el Gobierno de Estados Unidos comenzaría a ponerse en contacto con líderes cubanos que habían acompañado a Fidel Castro y no estaban dispuestos a continuar respaldando las atrocidades que desde el primer instante de tomar el poder comenzó a perpetrar el líder del ”26 de Julio”. Pero en aquel momento, enero de 1959, el respaldo y los aplausos eran unánimes en favor del régimen de Castro…
Debo decir que si de algo me siento orgulloso en mi vida, es de haber tomado la decisión de enfrentarme al mundo entero aquel 28 de enero de 1959 y crear la primera organización, La Rosa Blanca, en Nueva York, para combatir la barbarie que se había adueñado de Cuba.
A las autoridades de Estados Unidos no les gustó nada mi decisión, y un agente del FBI (Federal Bureau of Investigation), cuyo nombre recuerdo, Frank O’Bryan, recibió la encomienda de establecer una vigilancia muy especial, prácticamente a tiempo completo, sobre mí, cosa que me hizo saber en aquel momento el propio O’Bryan…
… Durante esos meses La Rosa Blanca fue forzada a inscribirse como “agente de un gobierno extranjero” por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Cuando les pregunté de quien debería decir en los papeles de inscripción que éramos agentes, me dijeron que pusiéramos que éramos agentes de La Rosa Blanca de Cuba. A ninguna otra organización del exilio cubano jamás se le ha exigido por el gobierno americano que se inscriba como agente extranjero…”

Y- Pensada por un político de carrera y experiencia, la organización creada por tu padre, La Rosa Blanca, no se quedó en superfluos argumentos, sino que articuló un Proyecto de Programa Político que es uno de los pocos que existen referidos a la Cuba futura.

LDB- La Rosa Blanca fue la primera organización que se formó para luchar contra Castro, pero el Proyecto de Programa Político de La Rosa Blanca se redactó muchos años después. Fue el producto de décadas de estudio y del amor por Cuba, de Rafael. Yo colaboré con él en la formulación y la redacción de esas ideas para la reconstrucción de Cuba. El objetivo es que sean útiles para los legisladores de la Cuba democrática del futuro cuando comiencen la tarea de la creación de un Estado de Derecho en el cual se pueda desarrollar una Cuba próspera en libertad.

Y- ¿De qué experiencias se alimenta el Proyecto de Programa Político de la Rosa Blanca?

LDB- El Proyecto de Programa Político de La Rosa Blanca se formó al comienzo de este siglo, utilizando las lecciones aprendidas de las transiciones democráticas en los ex-países comunistas de Europa y de las transiciones democráticas del último cuarto del siglo veinte en Portugal y España.

Y- ¿Cuándo se convirtió en Instituto La Rosa Blanca?

LDB- En 2011, al dejar yo el Congreso de Estados Unidos, formé El Instituto La Rosa Blanca, para mantener al día las ideas para la reconstrucción de la Cuba democrática de La Rosa Blanca.

Y- ¿Y qué propone el Instituto La Rosa Blanca en su Programa Político?

LDB- Creo que, entre lo más importante en el Programa de La Rosa Blanca, está el plan para que la reconstrucción económica de Cuba tenga que incluir a los trabajadores cubanos. Las ayudas internacionales, incluyendo la que enviará el Congreso de Estados Unidos, serán muy importantes en cuanto Cuba sea libre. Pero una parte significativa de esas ayudas se debe utilizar para que se le pueda ofrecer financiamiento a los trabajadores cubanos para su participación voluntaria en el accionariado de las empresas donde trabajen, participación que irán pagando los obreros con una parte de sus salarios.

Y- ¿Y cómo potenciarían a las pequeñas y medianas empresas?

LDB- La Rosa Blanca también propone la creación de un Banco de Fomento de la Pequeña y Mediana Empresa, cuyos fondos serán destinados a potenciar el acceso del pueblo cubano a fuentes de financiamiento para la creación de pequeñas y medianas empresas. La Rosa Blanca propone la creación de un millón de estas empresas, lo que traducido a la realidad significa un capitalismo de todos y para el bien de todos, es decir, una sociedad de propietarios en vez de proletarios.

Y- Hablemos de las bases filosóficas y políticas del Programa Político del Instituto La Rosa Blanca.

LDB- La Rosa Blanca rechaza las etiquetas eurocéntricas de derecha e izquierda. Deseamos que se nos juzgue por nuestras ideas, nuestras propuestas y nuestra conducta. No estamos vinculados a ninguna organización internacional de ideas foráneas, lo que no significa que las rechacemos absolutamente como referencia. Ni comunismo, ni fascismo, ni socialismo, ni liberalismo, nuestra filosofía tiene sus raíces en las entrañas de nuestro pueblo, de nuestras tradiciones, nuestras circunstancias, nuestra historia y los anhelos, necesidades y esperanzas de la patria, de nuestro pueblo, sin caer tampoco en un chovinismo sin sentido. Es la filosofía de nuestros próceres desde Félix Varela, José de la Luz y Caballero, Ignacio Agramonte, Céspedes, García, Aguilera, Moncada, Maceo, Martí y Masó. Esta filosofía tiene un nombre: Cubanismo.
El Proyecto de Programa de La Rosa Blanca se puede leer en su totalidad en http://www.larosablanca.org

Y- Siguiendo con el Programa Político, hay un punto muy interesante sobre la propuesta de cómo deberán ser las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

LDB- Se hace mención de los ejemplos de Israel y el Reino Unido, dos países que ya tienen relaciones muy especiales con Estados Unidos. La Rosa Blanca propone que la relación entre Cuba y Estados Unidos se establezca de manera estrecha y fluida asentada en las instituciones, principalmente entre los Congresos de ambos países y sus Jefes de Estado.

Y- Y en cuanto al respeto de la libertad de religión y creencia.

LDB- La Rosa Blanca propugna la independencia y el mas absoluto respeto a todas las religiones y prácticas religiosas y filosóficas en Cuba. Todas deben gozar de la protección y de idéntico respeto e igualdad bajo la ley.

Y- ¿En la Cuba multipartidista que propone La Rosa Blanca cabría el Partido Comunista?

LDB- El Proyecto de Programa de La Rosa Blanca aclara que las experiencias de las transiciones democráticas en España y Portugal y en los países europeos del antiguo bloque soviético, han demostrado que, inclusive, los partidos comunistas, si aceptan el Estado de Derecho y el pluralismo, pueden integrarse en las nuevas situaciones de libertad en sus naciones.

Y- Pero el Partido Comunista de Cuba ha tenido una incidencia nefasta en los sesenta años de ser el único en el poder.

LDB- El partido comunista cubano tiene graves responsabilidades políticas por su respaldo durante décadas a la oprobiosa tiranía de Castro. Esas responsabilidades deberán ser juzgadas por el pueblo de Cuba en las urnas electorales. Otra cosa es la responsabilidad penal que se derive de las acciones delictivas de algunos de sus miembros contra la dignidad y los derechos humanos de cualquier ciudadano; eso sí pueden y deben juzgarlo los tribunales de justicia; insistimos, dentro de un estricto Estado de Derecho y con todas las garantías procesales de la democracia.

La Rosa Blanca entiende que los legisladores y constituyentistas en su caso, han de tutelar conductas y nunca el pensamiento ni la militancia de los ciudadanos. Deseamos una Cuba sin perseguidores ni perseguidos, sin vencedores ni vencidos, sin vetos ni discriminaciones, sin odios ni rencores.

Y- Un tema muy complejo sin dudas es el referente a la transición. ¿Cómo lo plantea La Rosa Blanca en su Proyecto Político?

LDB- En “Nuestras Ideas”, La Rosa Blanca plantea: “Este Programa político no pretende prever, lógicamente, los detalles todos del cambio”. Es, además, eso, un programa para el cambio y tendrá que modificarse y enriquecerse en el camino, con la luz del ideal delante de los ojos y con los oídos de la sensibilidad política pegados a la realidad. Por otra parte, el cambio, la liberación, parece inminente, si miramos al subsuelo donde están las raíces de la nación. Por eso trabajamos por ella al igual que otros actores del mismo, dentro y fuera de Cuba, y aunque le avizoramos en el horizonte mismo de la realidad política cubana, aún no percibimos -no podemos- con total nitidez sus exactos contornos. Pero está cerca, pueden desencadenarse los acontecimientos abruptamente, y no debemos permitir que nos sorprendan y nos desborden. Por otra parte, en todos estos años nos hemos ocupado de trabajar en favor de la libertad de la patria y de preparar un Programa de ideas y sugerencias para las nuevas generaciones de cubanos. La Segunda República deberá fundarse en las instituciones y no en las personas.

Y- Pensemos ahora en la utilidad que tiene el Programa Político de la Rosa Blanca para el futuro de Cuba, es un proyecto sólido y bien estructurado, además abierto a ser enriquecido. ¿Lo conocen los opositores de dentro y fuera de Cuba? ¿Por qué no lo toman como un Proyecto común?

LDB- La Rosa Blanca no hace proselitismo en el exilio. Y en el totalitarismo actual que vive Cuba, el acceso a Internet es muy difícil y las posibilidades para la discusión de las ideas políticas son muy pocas. El Proyecto de Programa de La Rosa Blanca se podrá conocer bien cuando exista la libertad de expresión, se pueda dialogar libremente en Cuba y no se censure el Internet y los otros medios de comunicación. Reitero, estará disponible y será útil para los legisladores y/o constituyentistas cubanos cuando comiencen la labor de la creación de un Estado de Derecho en Cuba.

Y- Pasemos a otro tema. La unidad de acción en la oposición cubana es algo que parece imposible. ¿Tiene el Instituto La Rosa Blanca alguna propuesta concreta al respecto?

LDB- No se puede aspirar a la unidad de criterios, aunque sería muy positivo si la oposición lograra coordinar sus esfuerzos. Entre lo más importante que se ha logrado en ese sentido es El Acuerdo por la Democracia, inicialmente adoptado en 1998, al cual se han adherido desde entonces la gran mayoría de los opositores cubanos, y del cual La Rosa Blanca fue firmante. A lo que creo que se puede y se debe aspirar es a ser útil a la creación del Estado de Derecho en Cuba, de un sistema que permita la prosperidad y proteja la libertad de los cubanos.

Y- Hablemos de un tópico en el que has estado sumamente involucrado, el Embargo Económico de los Estados Unidos a Cuba. La dictadura históricamente te ha criticado por tus acciones en pro de la Ley Helms Burton, incluso una parte de la Oposición está en contra de esta posición. ¿Puede decirse que Cuba es una Isla bloqueada económicamente?

LDB- Todos los países del mundo, con la excepción de Estados Unidos, comercian y le ofrecen financiamiento a la tiranía cubana. De ninguna manera se puede decir - con una mínima conexión a la realidad – que Cuba es una isla bloqueada. A las únicas empresas que se les prohíbe financiar a la tiranía cubana por el “embargo americano”, es a las empresas de Estados Unidos.

Y- ¿Qué prohíbe exactamente el embargo americano a Cuba?

LDB- El embargo de Estados Unidos prohíbe el financiamiento a las empresas estatales de la tiranía cubana por el gobierno y las empresas de Estados Unidos. Los recursos que obtienen las empresas de la tiranía son utilizados para fortalecer los mecanismos de represión de la tiranía contra el pueblo cubano. Por eso, cuando limitamos los recursos que le llegan a los represores, limitamos las formas en que pueden reprimir a los cubanos. Cuando un Estado totalitario tiene acceso a recursos ilimitados, como en China comunista, los mecanismos de represión contra el pueblo entonces tienen recursos ilimitados. Un Estado totalitario rico no reprime menos; todo lo contrario, reprime salvajemente y con mayor sofisticación, como en China.

Y- ¿Se puede definir el embargo como un mecanismo de cambio?

LDB- Lo más importante que se debe recordar respecto al embargo americano, es que ninguna dictadura, jamás, le ha dado algo bueno a su pueblo a cambio de nada. Mucho menos ha pactado con la oposición una transición democrática a cambio de nada. Los miles de millones de dólares en créditos, inversiones, y del turismo masivo de Estados Unidos, están condicionados por el embargo a la liberación de todos los presos políticos, la legalización de todos los partidos políticos, la prensa y los sindicatos obreros independientes, y la convocatoria de elecciones pluripartidistas para los cubanos. El embargo de Estados Unidos y el condicionamiento de que, para levantarlo, se tienen que cumplir esas condiciones, es un instrumento de incalculable valor en manos de la oposición en Cuba y es la única medida importante de solidaridad que existe en el mundo con el derecho de los cubanos a ser libres. Esa muestra de solidaridad con el derecho de ser libre del pueblo de Cuba, convertida en ley por el Congreso de Estados Unidos en 1996, se debe al poder político de la diáspora cubana en Estados Unidos.

Y- Pensemos ahora en el complejo tema de cómo lograr la democracia en Cuba, existe una propuesta de llevar a cabo un plebiscito vinculante para viabilizar el camino. ¿Consideras viable la Iniciativa Ciudadana Cuba Decide?

LDB- Apoyo la iniciativa de Cuba Decide. Un plebiscito podría conllevar a la recuperación de la autodeterminación por parte del pueblo cubano. Rosa Maria Payá, que es una gran patriota, está de acuerdo que la meta debe ser la convocatoria de elecciones pluripartidistas para un Congreso Constituyente que pueda redactar una nueva Constitución, la Constitución de La Segunda República.

Y- Y para alcanzar esa Segunda República qué papel podrían jugar los jóvenes cubanos.

LDB- La juventud es la clave para el futuro de Cuba. En sus manos está el futuro de la nación. Ellos, más que nadie, no se merecen vivir como esclavos en una finca particular de la familia Castro.

Y-   Con todo tu experiencia como legislador que fuiste del Congreso de los Estados Unidos. ¿Servirías como político en la Cuba democrática?

LDB- La Segunda República deberá fundarse en las instituciones y no en las personas. De igual manera, considero que es mi responsabilidad hacer todo lo que esté a mi alcance para que Cuba sea libre y que las ideas de La Rosa Blanca estén disponibles a los cubanos. Mientras viva, intentaré cumplir con esa responsabilidad. La Rosa Blanca será un partido político y trabajará por convertir en realidad sus ideas en Cuba libre. Si el pueblo así lo decide, La Rosa Blanca estará en el Congreso de la República de Cuba.

Y – Finalmente. ¿Tiene Lincoln Díaz-Balart fe en la liberación de Cuba?

LDB- Sí. Sigo creyendo que el pueblo cubano recuperará su autodeterminación y que, desde las profundidades de la destrucción y la desesperanza de hoy, la República volverá a ser, y florecerá.


Sunday, March 11, 2018

Daniel Morales lee las palabras de Rafael Almanza, Premio 'Gastón Baquero', en el VIII Festival Vista de Miami



Agradezco a los organizadores del Premio Nacional de Literatura Independiente de Cuba 'Gastón Baquero', a Neo Club Ediciones, al Instituto La Rosa Blanca, al Club de Escritores Independientes de Cuba y a la fundación Vista Larga por hacer posible este milagro. Al jurado por su atinado juicio de premiar en esta IV edición a dos de nuestros más sublimes escritores contemporáneos, Angel Cuadra y Rafael Almanza, y a los gestores y patrocinadores, Rafael Marrero y Miguel López Jr., que insisten con una terquedad insólita en estos tiempos al efectuar un evento como este magnífico festival de arte y literatura.

Esta noche, tengo el difícil privilegio de leerles las palabras que mi hermano Rafael Almanza debería decirnos personalmente:

Palabras de Rafael Almanza enviadas desde Cuba

Compatriotas, hermanos cubanoamericanos, hermanos estadounidenses:

Con motivo de recibir el Premio Nacional de Literatura Independiente 'Gastón Baquero', que me enorgullece y agradezco, mis amigos me piden hablarles de mi obra. La razón por la que no la conocen es la misma por la que me han dado el premio: soy independiente de la mentira, y eso, en mi país, tiene el precio del anonimato. Pero si miramos bien, veremos que soy un marginal también en el plano de la creación: como escritor siempre he estado contra los modos y las modas del día. La moda es la literatura ligera, para conseguir algún día una piscina en el mercado: mi obra es ambiciosa, independiente no solo de la mala política sino del mercado en general. A los dieciocho años empecé a construir El amor universal, que inicié como un poemario y ha terminado, a mis sesenta, como el intento de un libro de libros, una secuencia de literaturas basada en las posibilidades de la poesía para el conocimiento trascendental, lo que me ha llevado a imaginar diez unidades de sentido que incluyen, desde luego, la poesía, pero además la narrativa, el ensayo, la crítica literaria, la biografía, el periodismo y otros géneros paraliterarios, y cualquier actividad creativa que me permita acercarme al Amor como la realidad fundamental del ser humano, a la verdad nuestra que es idéntica al Ser de Dios por imagen y por semejanza.
Ya con estas altisonantes declaraciones comprenderán ustedes que, lejos de la moda y el modo de huir de los metarrelatos, típica de las propuestas postmodernas, o de su supresión por narrativas diabólicas y totalitarias, yo me he empeñado en el redescubrimiento, la apología y la aplicación del Gran Relato Cristiano en mi vida, y en la actualidad de mi país. Y si el modo de ganarse la piscina hoy es la escritura fácil, plástica, corriente, común y televisiva, para que sea vendible, lo mío es el ladrillo, el tinajón de la tradición, la cal del respeto y la obediencia dificilísimas a las invariantes de cuatro mil años de literatura triunfante, del espíritu y los recursos extraordinarios de la lengua castellana, única que hablo, y de la gran literatura de mi país, que tiene en Martí y en Lezama una garantía de perennidad que habrá de probarse en los siglos. Yo no desciendo de la televisión, sino que soy heredero jubiloso de ese linaje. Que no me impide estar hoy empeñado en el uso del progreso tecnológico para la creación y la difusión de la poesía: pero desde estos fundamentos y para esos propósitos. Y para acabar de poner tienda al margen, con esos timbres de nobleza no me queda más remedio que ser un autor enfático y alegre. En eso soy fiel a la vocación de alegría de mi pueblo. Nada de negaciones ni de depresiones ni de gente que se tira del quinto piso. Los de abajo en Cuba solemos ser fuertes y felices, aun cuando no hayamos podido establecer, todavía, y solo todavía, la forma de convivir que nos permita disfrutar nuestro carisma de caridad y por lo tanto de felicidad. Hay poca distancia, creo, entre el carácter afirmativo de mi obra, al que intento obedecer en cada instante, y la trompeta china del carnaval camagüeyano, que fascinara a Tom Merton, enderezando el mundo. Enderezar al mundo es el mensaje central que he recibido de mi pueblo y de mi historia en El amor universal, enderezar a mi patria y enderezarme yo mismo en dirección al Amor Universal, que nos dice que todo está bien, la vida y la muerte, el fracaso y el éxito, el pecado y la santidad, porque somos inexorablemente caridad en el Amor y Él nos tripula hacia la plenitud de su Caridad. Mi literatura sirve a esta gloria y se nutre de gloria en ella.
Ya sé que estas declaraciones son inverosímiles. Pero ustedes van a tener de inmediato la sospecha de que pudieran no ser un fraude, porque mis hermanos me van a hacer la caridad de mostrarles algo de mi obra. No mi obra, ellos defendiéndome son la prueba de que lo que digo es cierto. Más: si soy un escritor independiente de la mentira y alegre en la caridad, viviendo en un espanto totalitario, es porque ellos me han hecho sobrevivir en este espanto, década tras década, con su caridad. El poeta Carlos Sotuyo, el narrador Daniel Morales, el artista Jorge Luis Porrata, el documentalista Eliecer Jiménez, el poeta Arley Garí Daniel, y sobre todo, los brillantes profesionales, generosos con la literatura y el arte porque son hombres de sensibilidad y de justicia, el ecologista Eudel Cepero y los ingenieros Reynaldo Chinea y Antonio Domínguez, el equipo exiliado del Grupo Homagno, que tiene desde luego una pléyade en el territorio nacional, son una metáfora viva de la Caridad de la Patria. ¿Dónde se vio esta logia de hermanos, diversos, distintos, libres y dispensadores de libertad, unidos por décadas en torno a la realidad de que el mayor poeta del país, el hombre que ejerció el carisma del país hasta el punto de entregar su vida en combate por la libertad del país, José Martí, nos ha inculturado la libertad y la caridad de una manera tal que el peor de los experimentos totalitarios no puede con nuestra alma, con el espíritu de ese poeta en unos ciudadanos pacíficos e indefensos? La extensa obra que he escrito y que aún me empeño en llevar a mayor altura y mejor servicio, es solo una cita a pie de página de unos versos del Homagno que nos reúne:
                                 
Únjanse presto
Soldados del amor los hombres todos:
La tierra entera marcha a la conquista
De este rey y señor, que guarda el cielo!  

Rafael Almanza, 21 de febrero de 2018

Friday, November 17, 2017

La Codificación del Embargo Contra la Tiranía

Por Lincoln Diaz-Balart



En octubre de 1992, unas pocas semanas antes de ser electo al Congreso de Estados Unidos, el Presidente George H.W. Bush firmó la Cuban Democracy Act (o la "Ley Torricelli", como suele denominarse, por uno de sus principales autores, el entonces Congresista Robert Torricelli de New Jersey). La Cuban Democracy Act les prohibía el comercio (y financiamiento) con el régimen cubano a las subsidiarias extranjeras de empresas de Estados Unidos. Fue un logro particularmente importante debido al creciente comercio y el financiamiento comercial entre la dictadura y las subsidiarias extranjeras de compañías americanas que se había estado produciendo desde que el Presidente Gerald Ford autorizó dicho comercio en julio de 1975. (Notablemente, Castro le “agradeció” el gesto al gobierno de Ford enviando tropas cubanas a Angola desde agosto de 1975 y organizando una masiva “Conferencia de Solidaridad con la Independencia de Puerto Rico” en La Habana en septiembre de 1975).

Tan pronto como llegué al Congreso en enero de 1993, confirmé lo que ya sospechaba: la recientemente aprobada Cuban Democracy Act no aplicaba a la abrumadora mayoría de las empresas de Estados Unidos. Dado que la nueva ley solo aplicaba a subsidiarias extranjeras, el comercio con la dictadura cubana por parte de empresas radicadas en Estados Unidos estaba prohibido únicamente por órdenes ejecutivas, algunas de las cuales se remontaban a la administración de Kennedy a principios de los años 60. Por lo tanto, la abrumadora mayoría de lo que entonces se conocía como el "embargo americano" contra el régimen cubano estaba compuesto por estas órdenes ejecutivas y las regulaciones que las implementaban. Las órdenes ejecutivas son, en efecto, decretos presidenciales que cualquier Presidente puede levantar o cambiar en cualquier momento.

Con cada mes que pasaba, me preocupaban cada vez más las intenciones del Presidente de Estados Unidos que había sido electo al mismo tiempo que yo había sido electo al Congreso, Bill Clinton. A pesar de un par de declaraciones de Clinton de que su Administración apoyaba el embargo y, posteriormente, una carta suya asegurándome que seguía apoyando la Cuban Democracy Act, me resultaba evidente que Clinton tenía la intención de levantar unilateralmente, con el tiempo, todas las sanciones de Estados Unidos contra la dictadura cubana. Clinton parecía interesado solo en la eliminación de la otra dictadura que existía en el Caribe en ese momento: la de Haití. De hecho, Clinton enviaría a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a Haití, e instaló al violento Jean Bertrand Aristide en el poder en septiembre de 1994.

No había un solo asesor principal de Clinton que apoyaba las sanciones contra la dictadura cubana, y Clinton pronto comenzó una serie de "obsequios" unilaterales a Castro, ocultos en el lenguaje de la política de "pueblo a pueblo". En consecuencia, me enfoqué en la necesidad de quitarle el embargo al Presidente de Estados Unidos y ponerlo dentro de los parámetros de la ley de Estados Unidos a través de legislación.

Mi meta de codificar (hacer ley) el embargo de Estados Unidos contra la dictadura cubana no era una tarea fácil. Significaba, en efecto, tomar la esencia de la política exterior de Estados Unidos hacia otro país de manos del Presidente y ponerla en manos del Congreso. Nunca se había hecho anteriormente. Y durante mi primer periodo en el Congreso, como Republicano, yo formaba parte de la minoría parlamentaria. Pero creía firmemente que era necesario codificar el embargo. Era extremadamente importante condicionar la normalización de las relaciones económicas entre Estados Unidos y Cuba, a una transición democrática en la isla esclavizada.

Habiendo vivido, años antes, en España, había visto lo importante que había sido para España que la Comunidad Económica Europea (más tarde conocida como la Unión Europea o UE) condicionó la democracia, la hizo un requisito previo, para la entrada de España en la UE. Me quedé impresionado por el hecho de que no fue hasta que España había sido una democracia durante una década, que se le permitió entrar en la UE.

Siempre he considerado admirable el requisito democrático para entrar en la UE. Es una cuestión de ética básica, así como, también, de sentido común. Si un estado-nación desea ser parte de Europa, tiene que ser una democracia. En otras palabras, tiene que respetar a su pueblo, otorgándole a su pueblo un Estado de Derecho, libertades básicas y elecciones periódicas, libres y justas. Lo que vi en España, Portugal y Grecia en el último cuarto del siglo XX fue que el requisito democrático europeo, aunque no obliga la democracia para los países con dictaduras militares, es, sin embargo, extremadamente eficaz. Es una cuestión absolutamente básica. ¿Quieres formar parte de la UE? Entonces tienes que ser una democracia.

Vi cómo, en el momento de la muerte del dictador Francisco Franco en España, la dictadura militar, profundamente deseosa de entrar en las instituciones europeas, se dio cuenta de que no tenía otra opción que permitir la democracia para su pueblo. La dictadura no pudo continuar. La democracia tuvo que ser permitida en España.

Obviamente, múltiples otros factores entran en la ecuación para que los pueblos puedan recobrar su libertad. Los pueblos oprimidos son los actores principales en sus propios destinos. Pero la solidaridad internacional siempre ha sido clave para ayudar a liberar a pueblos oprimidos por dictaduras.

Aunque es una realidad mucho menos conocida, el hemisferio occidental también tiene un requisito democrático. En el momento en que se creó el Sistema Interamericano moderno, en 1948, la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el documento orgánico principal del derecho interamericano, estableció claramente en su Capítulo II, Artículo 3, Sección d, “La solidaridad de los Estados americanos y los altos fines que con ella se persiguen, requieren la organización política de los mismos sobre la base del ejercicio efectivo de la democracia representativa.”

La democracia es un requisito legal para las repúblicas del hemisferio occidental. Nunca he olvidado ese hecho tan básico como críticamente importante.

Mis esfuerzos para codificar el embargo contra la dictadura recibieron un gran espaldarazo cuando, en noviembre de 1994, los Republicanos capturaron la mayoría en ambas Cámaras del Congreso por primera vez en 40 años.

La nueva Mayoría Republicana hizo grandes cosas para Estados Unidos y la causa de la libertad en el mundo. Tal vez el éxito más dramático de esa Mayoría Republicana fue la Ley de Presupuesto Equilibrado de 1997 que puso fin a 30 años de déficits presupuestarios y logró superávits presupuestarios a partir de 1999. Esto se logró a pesar de la vehemente oposición del Presidente Clinton que incluyó múltiples vetos presidenciales en 1995 y 1996.

Tan pronto como se volvió a reunir el Congreso después de las elecciones de 1994, presenté varios proyectos de ley para fortalecer las sanciones contra la dictadura cubana. El 29 de noviembre de 1994, presenté un proyecto de ley para prohibirle al Presidente toda contribución de Estados Unidos a las instituciones financieras internacionales que proporcionaban "cualquier tipo de asistencia a Iraq, Irán, Libia o Cuba" (HR 5295), otro proyecto de ley para prohibir la admisión de la dictadura cubana en todas las instituciones financieras internacionales "hasta que en Cuba se celebren elecciones libres supervisadas internacionalmente" (HR 5296), otro para negarles visas a toda persona que hubiese participado o se hubiese beneficiado de la confiscación o receptación de propiedad de ciudadanos de Estados Unidos (5297), y otro para prohibir la importación a Estados Unidos de azúcar de cualquier país que, a su vez, importara azúcar de Cuba hasta que se celebraran elecciones libres supervisadas internacionalmente en Cuba (HR 5298).

Volví a presentar estos proyectos de ley en cuanto comenzó a sesionar el próximo Congreso, el 4 de enero de 1995. El 7 de febrero de 1995, presenté una Resolución (H. Con. Res. 24), cuyas clausulas claves eran las siguientes:

(1) Estados Unidos considera los actos del gobierno de Castro, incluidas sus violaciones masivas, sistemáticas y extraordinarias de los derechos humanos, una amenaza a la paz mundial;
(2) el Presidente debe abogar e instruir a los representantes de Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que propongan y soliciten un embargo internacional obligatorio contra el gobierno totalitario de Cuba de conformidad con el capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas.


Así fue como comenzó lo que después sería "Helms-Burton”.

El Presidente Clinton continuó emitiendo decretos para fortalecer a la dictadura cubana. Actuaba como si le tuviese terror a Castro. Nunca pudo olvidar el violento motín por refugiados del Mariel en Arkansas que fue decisivo en su derrota para la reelección como Gobernador en 1980, su más dolorosa experiencia vital. El 2 de mayo de 1995 se anunció un acuerdo entre la Administración de Estados Unidos y el régimen cubano que le otorgaba un mínimo de 20,000 visas anuales a cubanos y Estados Unidos se comprometía a devolverle forzosamente a la dictadura los cubanos encontrados en alta mar o que entraran en la base naval de Guantánamo.

Me indignó tanto el Acuerdo Castro-Clinton del 2 de mayo de 1995 que, en protesta, llevé a cabo un acto de desobediencia civil frente a la Casa Blanca (rehusé moverme después de una petición policial) y fui arrestado. El 2 de mayo de 1995 fue un día ignominioso en la historia de la presidencia de Clinton.

En octubre de 1995, Clinton anunció un relajamiento de restricciones de viajes como parte de un regalo adicional de "pueblo a pueblo" a la dictadura cubana. El 6 de octubre de 1995, el Jefe de Despacho de la Casa Blanca, Leon Panetta, y otros altos asesores de Clinton se reunieron con un grupo de aproximadamente 50 líderes empresariales de Estados Unidos para exhortarlos a cabildear en contra del embargo. Dichos empresarios entonces fueron clasificados como "periodistas" por la Administración Clinton y enviados a reunirse con Fidel Castro en La Habana. La lista de esos líderes empresariales de Estados Unidos incluyó a los gerentes de Time Warner, Hyatt Hotels, General Motors y Zenith.

El Senador Jesse Helms y el Congresista Dan Burton presentaron proyectos de leyes en la Cámara de Representantes y el Senado, que se conocieron como Helms-Burton, en febrero de 1995. En formas importantes, Helms-Burton fue formada por proyectos de ley que yo había presentado desde el mes de noviembre anterior. Mi solicitud de que Estados Unidos liderara una campaña para lograr un embargo internacional contra Castro se convirtió en la Sección 101 (1) y (2). Mi proyecto de ley pidiendo la oposición de Estados Unidos a la membresía cubana en organizaciones financieras internacionales hasta que fuera restaurada la democracia en Cuba se convirtió en la Sección 104 (a)(1). Mi proyecto de ley que pedía la negación de visas de Estados Unidos a personas involucradas en la confiscación de bienes de Estados Unidos o que posteriormente se beneficiaran de tales receptaciones en Cuba, se convirtió en el Título IV. Una disposición que permitía a los ciudadanos de Estados Unidos el derecho de demandar a compañías extranjeras que traficaran en propiedades americanas robadas en Cuba (que yo no había presentado) se convirtió en el Título III.

Mi prioridad principal, la codificación del embargo, nunca se había presentado como un proyecto de ley. Por lo tanto, no estaba en la versión ni de la Cámara ni la del Senado de Helms-Burton. Aunque mi Jefe de Despacho (y gran amigo) Steve Vermillion siempre me dio esperanza de que la codificación era posible, cada vez que trataba el tema con alguien más me enfrentaba a la realidad de que la codificación presentaba obstáculos extraordinarios.

Pero yo sabía que era necesaria. Recibía confirmaciones continuas de mis temores sobre las intenciones de Clinton. Un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores británico (el “Foreign Office”), por ejemplo, me dijo que la Administración de Estados Unidos le había asegurado que Clinton levantaría el embargo después de su reelección en 1996.

La Administración Clinton se opuso públicamente a Helms-Burton. En una entrevista en CNN en abril de 1995, el propio Clinton dijo que la legislación era "innecesaria".

No obstante, aprobamos Helms-Burton en la Cámara de Representantes el 21 de septiembre de 1995 por un voto de 294 a 130, y el proyecto de ley pasó al Senado. En el Senado, sin embargo, los 60 votos necesarios para "cloture" (cerrar el debate) no se obtuvieron a pesar de dos intentos por parte del Senador Dole para hacerlo a mediados de octubre de 1995. Incapaz de lograr la aprobación del proyecto en la forma que fue presentado, el Senador Dole eliminó el Título III y el Título IV del proyecto de ley, antes de que fuera aprobado por el Senado el 19 de octubre de 1995.

Fidel Castro claramente se sintió envalentonado por nuestro fracaso en el Senado y por las constantes señales de apaciguamiento de Clinton. Y llegó la tragedia del 24 de febrero de 1996.

A pesar de la existencia de una "orden permanente" (standing order) para que cazas americanos interceptasen inmediatamente a todo Mig cubano volando hacia Estados Unidos desde Cuba, se emitió una contraorden impidiendo que los cazas americanos interceptaran a Migs cubanos volando hacia Estados Unidos el 24 de febrero de 1996. Ese trágico día, dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate fueron destruidas ​​en los cielos cerca de la costa de la Florida, resultando en los salvajes asesinatos de cuatro ejemplares humanitarios (tres ciudadanos de Estados Unidos y un residente legal de Estados Unidos), Armando Alejandre, Jr., Mario de la Peña, Carlos Costa y Pablo Morales.

Recuerdo haberme sentido profundamente triste y francamente indignado al conocer los trágicos detalles de lo que sucedió el 24 de febrero de 1996 cuando recibí un detallado informe de Jeffrey Houlihan, un especialista en sistemas de detección del Servicio de Aduanas de Estados Unidos que supervisó radares de Estados Unidos el 24 de febrero.

Para evitar el tener que tomar medidas más enérgicas contra Castro, el 26 de febrero Clinton anunció públicamente que tenía la intención de llegar a un acuerdo con el Congreso sobre Helms-Burton.

Es importante recordar que ni Fidel Castro ni Bill Clinton sabían en ese momento que la codificación iba a ser parte de Helms-Burton. Ese hecho es importante porque algunos "cubanologos" han dicho que Fidel Castro derribó los aviones de Hermanos al Rescate porque quería mantener el embargo de Estados Unidos. Fidel Castro seguramente pensó que sus asesinatos del 24 de febrero podrían costarle la aprobación de una ley Helms-Burton, pero casi seguramente una Helms-Burton "suspendible", que sería promulgada y "ejecutada" por un Presidente de Estados Unidos que tenía la intención de continuar apaciguándolo. El embargo podría luego continuar siendo levantado poco a poco. Castro nunca pensó que el embargo sería codificado.

En la tarde del 27 de febrero, al regresar a Washington, DC, Ileana Ros-Lehtinen, Bob Menéndez, Dan Burton, Peter Deutsch, Patrick Kennedy, Bob Torricelli y yo nos reunimos en un salón de conferencias del Longworth House Office Building para planear nuestros próximos pasos.

Todos acordamos intentar incluir los Títulos III y IV en Helms-Burton nuevamente. Y entonces les pedí a todos que me apoyaran para la inclusión de una nueva medida en el proyecto de ley: la codificación del embargo. Todos los presentes estuvieron de acuerdo en apoyarme.

En la mañana siguiente, el 28 de febrero, a las 8:00 a.m., en la oficina de Bob Menéndez en el Longworth House Office Building, Bob Menéndez y yo nos reunimos con una delegación de la Casa Blanca para comenzar las negociaciones sobre un proyecto Helms-Burton que se convertiría en ley. El equipo negociador de la Casa Blanca con el que nos reunimos esa mañana estaba dirigido por Richard Nuccio, el coordinador de asuntos cubanos de Clinton en esos momentos (que previamente había sido asesor de Robert Torricelli).

El equipo de Clinton comenzó aclarando que buscaban el derecho de “suspensión” presidencial para el Título III. Bob y yo le dijimos que negociaríamos sobre ese tema a medida que avanzara el día. Entonces yo dije que había un asunto en el que insistiríamos, pero que no debería ser un problema, ya que el Presidente Clinton había dejado claro en su declaración dos días antes que apoyaba el embargo: la codificación.

El equipo de Clinton se sorprendió. "Eso es nuevo, no está en el proyecto de ley de la Cámara ni el del Senado", dijeron.

"¿El Presidente piensa levantar el embargo?", les pregunté.

"No", respondieron.

"Bien, entonces no tenemos ningún problema. Próximo tema", dije.

Hablamos durante un par de horas en la oficina de Bob y luego acordamos que Bob iría a la oficina del Vice-Presidente Gore en el Capitolio, y el resto de nuestro equipo ese día (Burton, Torricelli, Ileana Ros-Lehtinen y yo) se reuniría en la Oficina del Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de Senado (Helms) por la tarde para continuar nuestras negociaciones por teléfono.

Las conversaciones continuaron de esa manera durante toda la tarde de ese día. Burton, Ileana, Torricelli y yo en la oficina privada de Helms en el lado del Senado del Capitolio, al teléfono con Bob Menéndez, que estaba en la oficina del Vice-Presidente, también en el lado del Senado del Capitolio. Bob transmitía nuestras posiciones a la Casa Blanca por otro teléfono en la oficina de Gore.

La codificación no se volvió a mencionar durante toda la negociación. Nos negamos a conceder una “suspensión” para el Título IV (Torricelli hizo el papel de “policía malo” para ello), y acordamos otorgar una suspensión para el Título III. Básicamente, la esencia de Helms-Burton fue: nosotros obtuvimos la codificación, a cambio de una “suspensión” para el Título III. Teníamos un acuerdo.

Más tarde, el equipo de asesores de Clinton se reunió para revisar el acuerdo. Cuando los Secretarios de Estado y Defensa y la Fiscal General se enteraron de la codificación, se opusieron. Pero los asesores políticos de Clinton, George Stephanopoulos y Leon Panetta, se sobrepusieron a ellos. Sabían que Dole podía ser derrotado en 1996. Pero ciudadanos de Estados Unidos habían sido asesinados, y no era una buena idea que Clinton le diera un tema de campaña a Dole. Entonces los asesores de Clinton se enfocaron en su "victoria" del Título III, que usarían para explicar su cambio de opinión al aceptar a Helms-Burton. Y Clinton declaró que firmaría la ley.

Aprobamos la ley por una votación de 74 a 22 en el Senado el 5 de marzo, y de 336 a 86 en la Cámara el 6 de marzo. Clinton la firmó en el Old Executive Office Building de la Casa Blanca el 12 de marzo de 1996. El embargo ahora era la ley de Estados Unidos. No podría ser levantado - por Clinton, ni más tarde por Obama - hasta que se cumplan condiciones muy importantes.  Esas condiciones incluyen la liberación de todos los presos políticos en Cuba; la legalización de toda actividad política, incluidos los partidos políticos independientes; la legalización de sindicatos obreros libres y de la prensa; y la convocatoria de elecciones con supervisión internacional. La Sección 102 (h) establece: La Codificación del Embargo Económico. - El embargo económico de Cuba, en vigencia el 1 de marzo de 1996, incluyendo todas las restricciones bajo la parte 515 del título 31, Código de Regulaciones Federales, entrará en vigor con la promulgación de esta Ley, y permanecerá vigente, sujeto a la sección 204 de esta Ley.

La codificación en Helms-Burton transfirió la esencia de la política de Estados Unidos hacia Cuba del Presidente al Congreso. Bill Clinton y Barack Obama no pudieron levantar el embargo.


Es importante tener en cuenta que, si perdiésemos una mayoría del Congreso sobre el tema de Cuba, pero el Presidente está con nosotros, una amenaza de veto presidencial será suficiente para mantener el embargo. Vimos lo que las amenazas de vetos presidenciales pueden significar durante los primeros años de la Presidencia de George W. Bush, cuando habíamos perdido provisionalmente una mayoría del Congreso sobre los temas del financiamiento del comercio agrícola y el turismo masivo de Estados Unidos a Cuba, pero no fuimos derrotados.